miércoles, 8 de junio de 2011

Blair: Why did you just do that?
Chuck: Because of what you said earlier.
Blair: About being happy? Chuck, that’s not the most important thing. People don’t write sonnets about being compatible, or novels about shared life goals and stimulating conversation. The great loves are the crazy ones. L’amour fou.
Chuck: Blair we’re not living in Paris in the 20s.
Blair: We both wish we were.
Chuck: There’s a difference between a great love and the right love. I left the Empire State Building last year after two minutes when you didn’t show. Louis waited all night. This is your chance at happiness. You think you shouldn’t want it ‘cause you’ve never had it and it scares you. But you deserve your fairytale.
Blair: We make our own fairytales.
Chuck: Only when we have to. You don’t. How do you feel about tonight?
Blair: Awful. I just… terrible. In fact I’ve never, felt like this before.
Chuck: Guilt. I feel it too. Maybe I’m actually growing up after all.
Blair: I didn’t wanna let you go just yet.
Chuck: Don’t let anyone tell you you’re not powerful. You’re the most powerful woman I know.
Blair: It’s taking all the power I have to walk away from you. Chuck: I know. But I need to let you go. You need to let go.
Blair: I will always love you.
Chuck: I will always love you.






viernes, 27 de mayo de 2011

Diario de viaje: El camino de Santiago.


Día 1
Nos bajamos del autobús. Hablábamos y se apreciaba el vaho que salía de nuestras bocas. Había bastante niebla, pero aunque el tiempo no fuera demasiado apacible, se apreciaba nuestra emoción desde el primer segundo de la mañana que sería para nosotros el comienzo de una gran hazaña. Atrás quedaban las miradas y los abrazos con los que nuestros padres nos despidieron; por delante, el camino de la Ruta de la Plata por recorrer; Galicia se abría para nosotros en aquel mismo instante.
Estábamos en A Canda, un pequeño pueblecito al sureste de la provincia de Ourense. Respiramos aquel puro aire durante unos segundos, y en aparente silencio, hablando con la tierra, Clara y yo comenzamos nuestro camino. Nuestra primera parada fue en A Vilavella, para ver la iglesia de Santa María da Cabeza, de estilo neoclásico, con un pequeño retablo barroco, de estilo churrigueresco.
Seguimos caminando, hasta llegar a O Pereiro, repleto de arquitectura típica, de esa con la que tantas veces había soñado, desde mis dulces seis años. Visitamos la capilla de Loreto, y la iglesia de San Pedro; partimos dirección O Canizo, y llegamos a A Gudiña a la hora de comer.
Encontramos un pequeño restaurante; una casona antigua, rodeada de hiedra; y no pudimos evitar entrar. La verdad, me alegro de ello. Nos dejamos guiar por las recomendaciones de uno de los camareros, que nos sirvió una exquisita carne a la brasa, plato estrella del lugar…
Clara y yo, aun permanecíamos atónitos con todo lo que, en un solo día, habíamos llegado a observar, palpar, escuchar… Intercambiando opiniones, y tras dar la enhorabuena a la simpática cocinera del lugar, seguimos en busca de un arte que sin duda ni dificultad, pudimos encontrar. Nos acercamos a la iglesia de San Martiño, de estilo barroco de 1619; la parroquia de San Pedro, con una portada sombría, que me recordó a aquellas novelas oscuras que tanto me ha gustado siempre leer.
Hemos llegado al albergue, y hemos decidido pasar el tiempo recordando viejos momentos, contándonos lo que habíamos vivido, y todo cuanto deseábamos vivir. Ambos, estamos más que enamorados de esta tierra, e inevitablemente, lo hacemos notar con cada una de nuestras palabras.
Once y media, hora de escribir pensamientos, e irse a dormir.
No sé si me ha sorprendido más el arte que nosotros los humanos somos capaces de crear; o la que la propia naturaleza nos regala, modelando y adornando cada rincón, por minúsculo que sea, y aunque el ojo humano ni siquiera pueda llegar a apreciar.
Primer día: Alucinante. No puedo imaginar mejor aventura que ésta; y menos, acompañado de una mejor persona para ello.
Día 2
Siempre he odiado madrugar… Pero mis ganas de seguir corriendo libertad adelante, se mezclaron con el pelo alborotado de Clara, aún dormida, para darme el mejor de los despertares que jamás he podido tener. Apartando el pelo de su cara, la desperté, y después de desayunar unas ricas tostadas hechas con el pan que sobró en la cena de ayer, continuamos con nuestro camino.
Llegamos a un lugar deshabitado; unas pequeñas ventas de piedra, con tejados de pizarra, rodeadas de un paisaje tan verde que era imposible hallar una salida, aunque estoy totalmente seguro, de que nunca nadie ha deseado salir de allí…
Decidimos sentarnos, disfrutar de todo aquello, y nuestros olores se mezclaron con aquel verde esperanzador.
No tuvimos más remedio que seguir caminando; Aunque ambos hubiéramos preferido esperar un poco más, se hubiera hecho muy tarde para poder seguir en el tiempo que habíamos marcado.
Cruzamos varios pueblos, mientras Clara no paraba de hablar. Es tan… No se describirla. En el momento en que no tenía más que poder contar, cantaba hasta que una nueva historia le venía a la mente. El tiempo a su lado se me está pasando increíblemente rápido, y aunque me dé la sensación de que el propio tiempo se me escapa, me gusta el darme cuenta de que cada segundo debe ser aprovechado. Sin embargo, no ha podido evitar callar mientras atravesábamos A Venda do Espiño, A Venda da Teresa, A Venda da Capela y A Venda do Bolaño; cuatro pueblos abandonados, aunque llenos de una vida silenciosa que merecía la pena respetar.
Descendimos hasta Campobecerros, el único pueblo habitado en los veinte kilómetros que llevábamos de etapa. Visitamos su iglesia, que fue perteneciente a la encomienda de San Marcos de León, y aprovechamos la parada para comer.
Entre cucharadas de una deliciosa sopa de cocido, a Clara se le ha ocurrido otra maravillosa idea; quiere retratar cada uno de los rostros únicos que encontremos por el camino. Aunque me hice de rogar, no le costó ni dos segundos convencerme, así que pronto, espero poder empezar a capturar esos momentos efímeros, que, como ella dice, son dignos de eternizar.
Seguimos nuestro camino, hasta llegar a Portocamba, donde pudimos ver la iglesia de San Miguel; y tras disfrutar de aquel precioso pueblo, tomamos el camino que la cruz de madera que había en el final del pueblo nos indicó. Algo más adelante, nos hemos desviado de la ruta, para poder ver el santuario de Los Milagros del Monte Medo, famoso por su romería y su iglesia dieciochesca, cuyo retablo custodia la imagen de la Virgen.
Regresamos al camino, y seguimos caminando hasta Laza. Hemos llegado al albergue agotados y a la vez con ganas de ver más y más de esta maravillosa tierra.
Nada más llegar nos hemos acostado. Clara ya está dormida, supongo que soñando con alguna de esas historias disparatadas que cada mañana relata en una pequeña libreta. A veces pienso, que es exactamente igual que Galicia, cuanto más crees conocerla, tienes a la vez la sensación de no saber nada de ella, y no puedes evitar desear estar cada vez más cerca de ella y de todo lo que puede enseñarte.
Un simpático señor de Portocamba
Segundo día: Cada vez mejor. Me siento más cercano a todo esto, creo que estoy aprendiendo muchísimas cosas sobre este tipo de arte que tanto me gusta; y a la vez, sé que estoy más y más cerca de conocerla a ella, mi hermosa Clara.
Día 3
Estoy agotado. Nos hemos levantado muy temprano para poder prepararnos para la lluvia. Aun así ni el cansancio ni este tiempo tan desapacible han logrado que perdamos nuestra ilusión. Clara me ha despertado dando saltos, diciendo que hoy por fin llegaríamos a Villar de Barrios, el pueblo donde ella había veraneado un par de veranos atrás. La felicidad que siempre transmite junto con su imagen cubierta con mi chubasquero amarillo, que sólo dejaba entrever esa preciosa sonrisa, hizo de la mañana un enorme montón de risas.
Salimos del albergue para ir a ver la iglesia de San Xoan Bautista, del siglo XVI, con influencia toscana y torre rematada en capitel, que además tiene en su interior varios retablos barrocos.
Dejamos atrás Laza para cruzar el río Támega; atravesamos Soutelo Verde, no sin parar a ver su pequeña capilla; y Tamicelas, donde, cómo no, visitamos la capilla de la Asunción, barroca del siglo XVIII.
Empezamos el ascenso. “El chubasquero andante” y yo, íbamos empapados de pies a cabeza. La lluvia era fortísima, y apenas se podía hablar con normalidad, así que nos dedicamos a intercambiar sonrisas y miradas. Llegamos a Alberguería, y fuimos directamente a “El Rincón del Peregrino”, donde aprovechamos para ponernos calcetines secos, comer, y entrar en calor. Antes de salir, nos acercamos a la pared, y estuvimos observando los montones de conchas firmadas que allí había; elegimos una no muy grande, aunque tampoco muy pequeña, y escribimos en ella: “Captores de momentos efímeros y enamorados de esta tierra, aquí dejamos nuestros mejores deseos, escritos en la mejor de nuestras caligrafías. Gracias, Galicia.”
La lluvia había aflojado su intensidad para cuando llegamos al punto más alto de la etapa, el monte Talariño, que mediante una enorme cruz de madera servía de guía para todos los peregrinos.
Pronto pudimos ver Vilar de Barrio, y Clara aumentó la intensidad de su caminar. Al ver que yo reía, sin responder a su juego, se acercó a mí, y me besó en la mejilla, después echó a correr; y para cuando yo me pude dar cuenta de que había salido disparado tras ella, ya habíamos llegado a la entrada del pueblo.
Aún era pronto cuando llegamos, pero hemos decidido quedarnos aquí en Vilar de Barrio, y así poder descansar tranquilamente. Hoy escribo antes que de costumbre, aun son las ocho y media y yo estoy esperando a que Clara termine de cambiarse, he pensado proponerla un paseo hasta algún sitio desde el que podamos ver las nubes detrás de las cuales se esconden las estrellas. Espero que acepte mi propuesta, y me permita disfrutar una vez más de su apacible locura.
Tercer día: Divertido, muy agradable. He de reconocer que me ha encantado la capilla de la Asunción, en Tamicelas. Creo que me estoy acostumbrando a Galicia, incluso la lluvia hoy ha conseguido hacerme feliz. Aunque tengo la sensación de que todavía me queda mucho día por disfrutar.
Día 4
Llovía, cuando me he despertado aún seguía lloviendo.
Anoche, todo fue mejor de lo que nunca podría haber soñado. Caminamos lo justito para llegar a una fuente sin demasiada luz, donde poder observar el cielo. Clara me explicó cada una de las “constelaciones nubosas” que se veían desde allí. Pasamos todo el tiempo sentados en una gran piedra, y sin dar una pizca de importancia a la cantidad de agua que nos caía sobre los hombros. De verdad… nunca había pensado que pudiera llegar a ser tan especial. Jamás creí que podría llegar a quererla tanto, y a la vez, que me costaría tantísimo ser sincero con ella…
Ésta mañana me he quedado mirándola, abobado mientras dormía. Pero de repente, ella se ha despertado, y ha sonreído al sorprenderme con la mente paseando por su espalda. Dando un brinco se ha levantado, me ha besado la mejilla, y me ha ordenado cambiarme; teníamos mucho camino por recorrer.
Antes de abandonar Vilar de Barrio, hemos visitado la iglesia de San Pedro. Después, hemos partido hacia Boveda, donde pudimos ver los típicos hórreos gallegos utilizados en el pasado para guardar el trigo, o como torre refugio para los niños de seis años que querían ser súper espías de noche, y futbolistas de día. Vimos la casona del Marqués de Bóveda de Limia y la parroquia, con una capilla fundada por él.
Para llegar a Xunqueira de Ambía, pasamos por Vilar de Gomareite, alrededor del cual apreciamos un cambio de paisaje, y ver algunas aldeas olvidadas; Bovadela, Padroso, A Abeleda, Cima de Vila y Quintela. Y de ninguno salimos sin que Clara capturase algún efímero momento en forma de fotografía.
Había dejado de llover cuando decidimos entrar a comer en un pequeño restaurante de Xunqueira de Ambía. Hablamos sobre la noche anterior, y Clara me ha contado lo cómoda que se encuentra en ese tipo de momentos; conmigo.
Inundado por una alegría desbordante, aunque a la vez algo ridícula, he estado toda la tarde hablando sin parar. Cogí a Clara de la mano, y la llevé a ver la Colegiata. Le conté todo lo que había leído esta misma mañana en un folleto informativo, que tras su construcción en el siglo IX fue un monasterio, que como templo románico se construyó entre el siglo XII y el siglo XIII con estilo posmateano, que la escultura que preside el altar representa a Mateo; le conté lo que sabía sobre los restos existentes de la sillería del coro, órganos barrocos, y bellos retablos; y que incluso en ese mismo siglo se construyó un claustro tardogótico con influencia portuguesa adosado al muro sur. Clara, me miraba sorprendida, y cuando veníamos al albergue, me ha confesado que le gusta tanto movimiento y felicidad en mí.
Si supiera a qué es debido…
Todo nos ha encantado, a ambos. La verdad es que aún no terminamos de creernos lo que estamos viviendo, y todo cuanto sin ser conscientes estamos aprendiendo.
Acabamos de llegar al albergue, y aunque es un poco pronto, aprovecharemos para tomar un café calentito, y comentar el día. Estamos un poco cansados, aunque estas dos últimas jornadas han sido mucho más agradables de lo que pensábamos.
Cuarto día: Con ganas de más. Mañana llegaremos a Ourense, y tengo mucha ilusión por volver a ver todo aquello. Clara está metida de lleno en su proyecto de fotografía, y he de reconocer que tiene mucho talento en ello; además, me encanta verla tan emocionada con algo…
Esperemos que mañana llueva algo menos, y que el día sea, por lo menos, igual de bueno que este.
Día 5
Nos levantamos, y hemos decidido tomar un café con leche en una cafetería muy acogedora de Xunqueira, mientras decidimos cómo continuar nuestro camino.
Para empezar la etapa, hemos tenido que cruzar el río Arnoia, y después seguir diecisiete kilómetros por la carretera hasta Seixalbo; pasando antes por Outorelo, A Pousa donde paramos para visitar la capilla de La Virgen del Camino, Salgueiros, Gaspar, A Vereinda, Ousende, Penelas, a Neta, Venda do Río, Pereiras, A Castellana, Reboredo y O Cumial.
En Seixalbo, un pueblo de las afueras de Ourense, hemos visitado la parroquia de San Verísimo, que tiene una portada moderna, aunque su crucero sea plateresco del siglo XVIII.
Lo primero que hicimos al llegar a Ourense, fue visitar la catedral de San Martiño. A Clara le encantaba, sabía todo sobre ella, y mientras íbamos de camino a verla, me contó que se empezó a construir en el siglo XII, que se compone de tres naves, y que tiene planta de cruz latina, además de tres portadas. Una de ellas tiene tres arcos románicos un puco apuntados con influencia mateana; otra, tiene en el tímpano representadas las imágenes de La Piedad, San Martín, San Pedro y Santiago. Dentro de la catedral hemos visto la estatua del apóstol Santiago, y que los capiteles, arquivoltas y columnas son figuras policromadas.
Hemos decidido quedarnos aquí en Ourense. Acabamos de llegar al Albergue, y ahora iremos a ver el claustro gótico de San Francisco, del siglo XIV; y a conocer el casco antiguo de la ciudad.
Mañana terminaremos de ver Ourense, y llegaremos a Cea.
Quinto día: He aprendido mucho, y me ha sorprendido que Clara supiera tanto sobre este tipo de arte… Siempre la he oído decir que le encantaba esta tierra y sobre todo su arte, pero nunca había imaginado que hubiera llegado a estudiarla tanto. Nunca deja de sorprenderme.
Día 6
Hoy ha sido un día largo, a la vez que muy interesante.
Como estaba previsto, lo primero que vimos al levantarnos por la mañana fue lluvia. Y aunque esto pueda parecer un incordio para caminar tanto como nosotros hemos caminado, a ambos nos ha entusiasmado la idea de caminar de nuevo bajo la lluvia. Clara ha sonreído, mientras pensaba en alto lo bien que quedarían las fotos en un ambiente como el que hoy hemos tenido.
Antes de salir de Ourense teníamos previsto visitar las Burgas. Unas increíbles fuentes de agua termal a sesenta grados. Hemos visto las dos que hay en el centro; la de arriba, neoclásica del siglo XVII, nos ha gustado más que la de abajo, del siglo XVIII.
Para salir de Ourense cruzamos el romano Ponte Vella, del siglo I; que pasa por el Miño y está formado por siete arcos ojivales. Las últimas calles antes de abandonar la ciudad tenían el suelo empedrado, y mosaicos con detalles relativos al camino, como vieiras.
Un rato después de dejar Ourense atrás, ha dejado de llover; aunque el cielo sigue de un gris oscuro y esponjoso, que Clara captura casi a cada paso que da.
La primera localidad por la que hemos pasado ha sido Sartédigos, un pequeño pueblo con pocas casas, aunque repleto de viñedos. Tras unos cinco kilómetros hemos llegado a Tamallancos, donde vimos la iglesia de Santa María, románica del siglo XII; y el pazo barroco del siglo XVIII.
Nada más pasar Tamallancos entramos en Bouzas, un pueblo pequeño, pero acogedor como pocos… Clara ha obtenido una instantánea alucinante de una anciana mujer que nos observaba curiosa desde justo delante de la iglesia de Santiago, construida en el siglo pasado.
Pasamos por Sobreira y cruzamos su puente de piedra, para llegar a Taramontanos, donde vimos el pazo de Vilamarín. Visitamos la capilla de San Pantaleón, en Biduedo. Pasamos As Casas Novas, y llegamos al fin a Cea, “la villa del pan”.
Cea es conocida por su pan moreno, que desde hace muchísimos años se elabora del mismo modo, aunque la receta secreta aun no haya sido descubierta más que por los panaderos que la han ido recibiendo de sus antepasados. Hemos podido entrar a uno de los veinte hornos que hay actualmente en Cea, y no pudimos evitar la tentación de probar ese delicioso pan.
También hemos visto la capilla de la Saleta de finales del siglo XIX, la iglesia de la Virgen del Rosario y San Cristóbal, del siglo XVI aunque construida en los restos de una anterior, del siglo V.
Llegamos a la plaza mayor, y Clara, al ver la torre del reloj en la plaza mayor, me ha agarrado del brazo y me ha llevado corriendo. He podido distinguir cuatro arcos apuntados, y en una inscripción ponía que se había construido en el siglo XX.
Antes de ir al albergue, nos hemos parado en un parque, en principio a que yo me atara los cordones de mi bota izquierda, pero… Clara se ha sentado a mi lado. Hemos empezado a hablar, y ella me ha mirado con esa cara, con esa mirada con la que sólo ella sabe mirar. Me ha confesado que por una parte, tenía ganas de llegar a Santiago, por supuesto; pero que por otra, le gustaría quedarse así siempre, viajando por tierra gallega sin ningún tipo de preocupación, y… a mi lado.
Día seis: No lo puedo imaginar mejor. Ha sido una larga etapa, y hemos visto muchos monumentos, pero ha sido todo increíble. La verdad, todo ha mejorado infinitamente desde nuestra parada en el parque… No puedo dejar de pensar en aquel beso dulce, que espero se repita muchas veces a lo largo de nuestra aventura, y durante mucho tiempo después.
En cuatro días llegaremos a Santiago. 
Día 7
En realidad, el segundo día pensé haber tenido un buen despertar pero… no tenía ni idea de qué es lo que eso significa. Esta mañana Clara esperaba paciente, que yo me levantara. Se había sentado a mi lado, en mi cama, y hacía fotos a mis manos mientras yo dormía. Lo primero que ha mencionado, a parte de un sonoro beso en la mejilla, ha sido “Bonjour beau”.
Me he levantado de un salto, me he vestido, y tras meterlo todo en las mochilas, la he cogido en brazos un rato por el camino. Estaba cansadísimo, pero ver su cara, tan sonriente, me quitaba cualquier tipo de cansancio o dolor.
Nuestra primera parada ha sido en el monasterio de Oseira, aunque para llegar allí hemos pasado por Cotelas, Piñor y Carballeda. Llegamos al monasterio desviándonos del camino. Nos llamó mucho la atención su iglesia románica del siglo XII. Tiene influencia de la catedral de Santiago, tres naves, crucero, cruz latina y presbítero rodeado de girola con capillas. En su interior hay retablos y pinturas barrocas, además de dos imágenes hechas por José Gambino de Santiago y San Famiano del siglo XVIII. El coro y la sacristía de la iglesia son del siglo XVI, y los claustros y el exterior pertenecen al renacentismo y al barroco.
Volviendo al camino por el cual veníamos, hemos llegado a Carballediña, Outeiro de Coiras, Agouxa, Bidueiros y a Castro Dozón, donde paramos a ver la iglesia de San Salvador.
La siguiente parada fue Mosteiro, donde vimos la iglesia monasterial de San Pedro de Vilanova de Dozón.
El camino llega al alto de Santo Domingo, donde hay una capilla en honor a sicho santo, y donde Clara y yo nos sentamos a descansar. Ella se ha tumbado en la hierba, y yo he aprovechado la ocasión para hacerle una foto que miro a cada minuto. Me encanta.
Descendiendo cruzamos los municipios de Puxallos y A Xesta, donde visitamos la iglesia de San Pedro Fiz y la capilla de la Virgen del Carmen.
Nos hemos desviado hasta Lalín para visitar la iglesia románica de San Martiño, que formó parte de un monasterio del siglo X.
Llegando al albergue de A Laxe, vimos la iglesia barroca de Santa Eulalia del siglo XVIII en Donsión.
Al llegar al albergue Clara ha vuelto a hacerlo, de nuevo ha conseguido sorprenderme. Después de ordenarme sentarme en una silla, me dijo que estaba al fin preparado para escuchar el mejor libro jamás escrito, “El Principito”. Así que empezó a leer, y he de decir que nunca la había visto tan dentro de ningún libro, ni siquiera su proyecto fotográfico la emocionaba tanto como aquello. “Lorsque j’avais six ans j’ai vu, une fois, une magnifique image, dans un libre sur la Forêt Vierge qui s’appelait “Histories Vécues.” Fue lo único que conseguí escuchar atentamente, tras ello, me perdí pensando en su pelo, su boca, su preciosa voz que lo era aún más cuando hablaba en francés…
Séptimo día: Hemos recorrido treinta y ocho kilómetros, cada vez nos sentimos más gallegos, esperanzados, entusiasmados, y nuestros mutuamente. En tres días llegaremos a Santiago, aunque desearía que todo esto no terminase nunca.
Día 8

Nos hemos levantado como cualquier día, hemos desayunado, recogido, atado nuestras botas y puesto en marcha como cualquier otro día… la diferencia, ha sido que tras llevar casi cinco kilómetros recorridos, hemos llegado al puente Taboada, y al tratar de capturar aquel precioso lugar, hemos tenido que regresas al albergue a por la cámara. Vaya cabeza, qué sería de nosotros sin la cámara…
Volvimos a ponernos en marcha y esta vez sí pudimos hacernos la fotografía junto al puente, del siglo XVII, y ver la parroquia de Santiago de Taboada.
Seguimos hasta Prado, donde vimos la iglesia barroca de Nosa Señora do Corpiño, de cruz latina con retablos e imágenes devocionales. Para llegar a Silleda, pasamos por las iglesias de Fiestras y Ansemil, ambas románicas.
Al salir de Silleda cogimos un desvío para visitar las ruinas del monasterio de Caboeiro; su iglesia, del siglo XII tiene la planta de cruz latina, tres naves, crucero y presbítero poligonal con una girola en la que hay tres capillas radiales, sujetadas por una cripta única en Galicia. Realmente impresionante.
Continuamos por la pequeña aldea de San Fiz y para poder seguir con nuestro camino cruzamos el rio Toxa por un puente de piedra que nos condujo a las localidades de Bandeira, Vilariño y Domelas. Esta última paramos para ver la iglesia de San Martiño que conserva un ábside semicircular del S. XII.
En A Estrada pudimos apreciar la iglesia románica de Santa María de Loimil, de una sola nave y ábside de testero plano. Al paso por Carbellas nos paramos a disfrutar del Pazo de Oca, famoso por su arquitectura armoniosa, y sus estanques y jardines. El pazo en su interior tiene una capilla barroca y un retablo con tallas muy importantes del S. XVIII.
O Seixo y San Miguel de Castro son las últimas poblaciones de la provincia de Pontevedra, en la primera de ellas destaca la ermita de San Miguel. Cruzamos el río Ulla por el puente que comparte su mismo nombre. En Ponte Ulla, visitamos la iglesia de Santa María de la Magdalena, románica y con una imagen de la Anunciación del siglo XVI, llegamos a Outeiro, donde pasaremos la penúltima noche antes de llegar a Santiago.
Justo al lado del albergue desde el que escribo se sitúa la capilla de Santiaguiño del S. XVII.
Hoy ha sido un día cansado, pero al llegar al albergue hemos encontrado un grupo de jóvenes, algo más mayores que nosotros, que han venido desde Castellanos de Sanabria, un pueblo de Zamora. Nos lo hemos pasado muy bien con ellos, y aunque todos teníamos sueño, ni siquiera nos hemos acordado de él cuando han comenzado las risas.
Ha habido varios que se han fijado en Clara, me ha hecho gracia… más de uno me ha felicitado por mi “hallazgo”.
Clara quiere que mañana nos quedemos a la altura del monte Gozo, cerca de Santiago.
Octavo día: Entretenido. Ha estado interesante, entre nuestra marcha atrás en busca de la cámara; nuestros nuevos amigos; y cómo no, Clara y sus mil y una historias, el día se me ha pasado volando…Se me escapan los minutos, aunque creo que desde que ella está caminando a mi lado, soy capaz de agarrarlos antes de que se vayan demasiado lejos.
Día 9
Hoy escribo temprano. Aún son las nueve de la mañana, y Clara está dormida. Ayer nos quedamos hasta tarde hablando con los chicos de Sanabria, que ya se han ido del albergue; pero nosotros, decidimos aprovechar para dormir. Me estoy sorprendiendo a mí mismo… Creo que me está empezando a gustar madrugar, aunque sólo sea por permitirme el lujo de verla dormida, con el pelo alborotado sobre la cara, y ese gesto tan dulce que la caracteriza… Voy a salir a por cruasanes, sé que le encantan. Espero que aun no se haya despertado cuando vuelva.
Plan satisfactorio, le encantaron los cruasanes.
El primero de los municipios por el que pasamos fue Rubial, a la salida del cual hay un crucero de granito de doble cara cuyo pedestal es circular y tiene las imágenes de Cristo en el anverso y la Virgen Dolorosa en el reverso; que nos indica el camino a seguir.
La ruta nos lleva por Eiravedra, Francés, Cumbraos y Sobredo Ruibal. Luego nos hace ascender hasta el Pico Sacro, vinculado a la tradición del traslado del cuerpo santo a Santiago. En la cima se sitúa la capilla de San Sebastián, del S. IX y reconstruida en el románico.
Seguimos por las localidades de A Susana, Vedra, Paradela, Corexo, Angrois y Piñeiro en el cual destaca la ermita de Santa Lucia.
Llegamos al monte do Gozo.
Hemos desviado el final de la ruta para poder pasar la noche aquí. A pesar de la niebla, ya vemos Santiago.
Nos hemos hecho algunas fotografías con el monumento a los peregrinos, y hemos pasado toda la tarde tirados en la hierba del el bosque de eucaliptos, donde los dulces besos se repitieron sin cesar. Nos hemos enamorado; nos hemos enamorado de Galicia.
Era tarde, asique hemos venido al albergue a dormir.
Falta menos de un día, tan solo unas pocas horas para el momento que llevamos esperando más de una semana. Podríamos haber llegado hoy sin problema a Santiago pero Clara ha querido que nos quedásemos esta noche aquí, en el Monte Do Gozo. Tan solo quedan un par de kilómetros, y no todos nuestros amigos habrán llegado a Santiago mañana. Tendremos que esperar hasta pasado mañana para poder verles a todos. Será el día en el que intercambiemos los manuscritos que acordamos hacer, sobre cada una de las rutas que hemos seguido, cada uno de los lugares en los que hemos estado. Estoy seguro de que el nuestro quedará espectacular con todas las imágenes que Clara ha recopilado, además, el nuestro será el único informe, que incluya no sólo los lugares y obras, si no también, en las últimas páginas, todas esas personas especiales que se han cruzado en nuestro camino.
Noveno día: El día de hoy ha sido increíble, el momento de estar en silencio sentados en la hierba al lado del monumento y ver en el horizonte a través de esa neblina tan característica de Galicia y al fondo las torres góticas de la catedral, mientras Clara apoyaba su cabeza en mi pecho, y me pedía que le explicase por qué es ese el mejor lugar del mundo… no se me olvidara jamás.
Día 10:
No sin antes despedirnos del maravilloso bosque de eucaliptos, comenzamos nuestra última etapa.
Pocos momentos perdíamos la visión de la catedral, lo cual nos motivaba cada vez más. Pasamos por El museo do pobo galego, la iglesia de Nuestra sra. Do Camino y la iglesia de San Beito do campo; cruzamos la plaza de Cervantes y la Rúa de Azabachería por la que vimos la casa de Parra y la casa da Troia. Estábamos en la plaza da Inmaculada y podíamos ya sentir la catedral. A nuestra derecha pudimos ver el monasterio benedictino de San Martiño Pinario del siglo XI, aunque el edificio actual es barroco. A la izquierda dejamos el pórtico de Azabachería. Por culpa de un incendio la mayoría de los relieves rescatados se sitúan en el pórtico de Platerías. Cruzamos por el arco de Palacio dejando a la derecha el pazo de Gelmírez del S. XII, la parte superior pertenece al arzobispado, llegamos a la plaza del Obradoiro.
A la izquierda teníamos el parador de turismo de los Reyes Católicos de estilo renacentista plateresco; atrás el pazo de Raxoi del S. XVIII; a la derecha el colegio San Jerónimo, fundado por el arzobispo Alonso III de Fonseca en el siglo XVI para estudiantes pobres, cuya portada es románica.
Por fin, enfrente, allí estaba la catedral. La catedral de Santiago de Compostela. Clara me abrazó más fuerte de lo que nunca lo había hecho. Ambos éramos felices, hemos logrado llegar a nuestra meta, y lo más importante de todo; hemos logrado hacerlo llevándonos con nosotros una experiencia inolvidable.
Lo primero que pudimos apreciar de la catedral además de esas dos torres que llevábamos observando todo el día desde lo lejos; fue su fachada barroca, del S. XVIII. En medio Santiago, más abajo y a los laterales los discípulos Atanasio y Teodoro. Sobre la balaustrada, se ve a la izquierda a Santa Susana y San Juan y a la derecha a Santa Bárbara y Santiago el Menor.
Subimos las escalinatas y entramos por el Pórtico de la Gloria, construido en el siglo XII con piedra, representa el juicio final, románico. Agarré a Clara de la mano, y desde entonces no volvimos a soltarnos en lo que quedaba de día. Ella, cuando algo la emocionaba de verdad, me daba un pequeño apretón, lo cual, me encanta.
Ya estábamos dentro. Como la mayoría de las iglesias que hemos visto esta semana, la catedral tiene la planta de cruz latina, las laterales con bóveda de arista y la nave central se cubre con una bóveda de cañón. Se empezó en el Medievo, aunque continuamente se han ido añadiendo partes, tanto en el románico, como en el gótico, en el barroco, en el plateresco y en el neoclásico. Tras recorrer toda la catedral fijándonos minuciosamente en todos los detalles llegamos al crucero. Observamos la figura de Santiago, enfrente, detrás del altar. Vimos la girola con todas sus capillas, y entramos en la mayor, la que contiene el sepulcro del Apóstol Santiago. La sensación de tocar su imagen fue increíble.
No teníamos más tiempo, era hora de comer.
Después de comer, y de nuevo, agarrados de la mano, decidimos comprar algún regalo para nuestra familia, puesto que recuerdos no nos hemos podido llevar mejores que los que tenemos en la mente y en todas aquellas fotografías.
El resto de la tarde hemos estado conociendo la ciudad.
Cenamos en una pequeña cantina al pie del albergue, mañana es el reencuentro, y aunque hemos quedado a las 11:30 en la plaza del Obradoiro nos gustaría ver algunas cosas antes de ir.
Décimo día: Aún no me creo que hayamos llegado hasta aquí, como tampoco se van a creer todos estos lo que Clara y yo tenemos ahora. Me siento tan… No sé ni cómo me siento. Estupendamente, por supuesto, estoy emocionado, satisfecho, feliz, enamorado por parte doble… ¿Qué más se puede pedir?
Día 11:
Nos hemos levantado ojerosos. Apenas habíamos dormido ninguno de los dos. Sin embargo, Clara me pareció más bella que nunca.
Aprovechamos la mañana para visitar el mercado de Abastos. Para llegar hasta allí, pasamos por la plaza de Mazarelos, en la que se sitúa el único arco que queda de la muralla que rodeaba la ciudad. En esa misma plaza se sitúa la facultad de Geografía e Historia, edificio del S. XVIII. Al lado está la iglesia de la Universidad.
Llegamos al Mercado, era un continuo movimiento de gente, y tenía su propio encanto. Allí se puede comprar cualquier alimento de la comarca.
Once y media. Fuimos hasta la catedral y pasamos por la Plaza de Quintana, en la que se encuentra el Monasterio de San Paio de Antealtares, convento de clausura. También destaca la Casa de la Parra del S. XVII y el pórtico este de la catedral, compuesto por dos puertas, una de ellas la puerta Santa, cerrada siempre, menos en año Jacobeo. A partir del 31 de diciembre la abrirán durante todo el año. Esta puerta da directamente a la girola de la catedral. Subimos las escalinatas de dicha plaza y rodeamos la vuelta. Al llegar a la plaza del Obradoiro empezamos a correr, aunque inconscientemente, corríamos de la mano. No estaban todos, pero si la mayoría; Gonzalo, Marisa, Julia, Patri, Alberto, Ana, Natalia y Gemma. No parábamos de abrazarnos, hacía mucho que no nos veíamos. Y empezamos a contar anécdotas hasta que llegaron Bea, Marta, David, Julio, Adrian y María.
Todos miraron atónitos nuestras manos entrelazadas, pero nadie preguntó por el momento, se nos hacía tarde, los 16 entramos a la catedral para seguir la misa del peregrino de las 12:00 h.
Tuvimos suerte al encontrar sitio, siempre suele estar llena, todos nos mirábamos entre nosotros, estábamos felices. A mitad de la celebración salió a escena el Botafumeiro, el famoso incensario gigante del S. XIX que vuela sobre las naves del crucero.
Al acabar la misa antes de salir aprovechamos a ver las cubiertas de la catedral. Salimos por el pórtico sur, de las Platerías. Encima de esa puerta se sitúa la torre de Reloj, y justo en frente se sitúa la Casa del Cabildo, precioso edificio del barroco del S. XVIII.
Fuimos todos juntos a comer pulpo y marisco gallego a la Calle del Franco, famosa por sus típicos restaurantes y bares. Y fue entonces cuando Julio no pudo contener más la curiosidad. Nos preguntó qué era eso de ir de la mano, y ambos, tras mirarnos y reír, les hemos contado lo que hay entre nosotros. A todos les ha encantado la noticia, y hemos oído varias veces algo así como “Eso no es nada nuevo, siempre ha habido algo entre vosotros dos” o “Todos sabíamos que algún día terminaría por pasar”.
Por la tarde aprovechamos para descansar todos juntos y fuimos al Monte da Almáciga, un parque en el casco urbano desde el que las vistas de la catedral son increíbles. Allí aprovechamos para seguir contando nuestro viaje.
Se nos hizo tarde, teníamos que volver a casa, atrás quedan estos once días inolvidables en los que hemos aprendido un montón, además de disfrutar, y algo en lo que todos hemos coincidido es que nos hemos enamorado de esta tierra, nos hemos enamorado de su arte, de su comida, de su ambiente, de su gente…
Llegó la hora de las despedidas. Esperemos vernos pronto para podernos intercambiar los manuscritos con todo lo que cada pareja ha vivido.
Me encantará seguir aprendiendo el arte que han visto mis amigos. Espero poder tener la oportunidad de regresar a esta tierra pronto y ojalá pueda volver a vivir una experiencia como esta.
Clara y yo nos hemos montado en el bus de vuelta a casa. Ella, se ha dormido apoyada en mi hombro. Mientras yo estoy aprovechando lo que serán las últimas líneas de este diario de la gran aventura. Empezamos una nueva fase de nuestras vidas, con todo cuanto ahora sabemos, cuanto hemos vivido como referencia, y con una maravillosa persona que nos acompaña en el camino.
Te echaré de menos, Galicia.
Por fin, puedo decir que sé lo que es sentir “morriña”.

Jesús Infestas.

Trabajo realizado para la beca Ruta Quetzal 2010 siendo este no seleccionado.

domingo, 13 de diciembre de 2009

¡Hola amigos y amigas! Bienvenidos al programa de hoy!


Empezaré con un “lililí” (Carraspeo de garganta)


Esta tarde, en Cocina con Imaginati0nwalks, les presentamos la rezeta (con z) para hacer un exquisito… BIZCOCHO DE LIMÓN. (Agradecería que se evitaran plagios y reventas de la receta… Asique por si los bichos palo, adjunto los derechos de autor: Derechosdeautorrecetabizcochodelimón.doc
Esta receta pertenece sólo y exclusivamente a Imaginati0nwalks y a Bizcochodelimón sin oportunidad de cesión.®©)


Y sin más dilación, queridos cocino-maníacos, enumeraré los ingredientes. Son bastantes pero la mayoría baratos; aunque no puedo asegurar que todos se encuentren en cualquier supermercado. Por si acaso, siempre os quedarán los reyes magos. Coged lápiz y papel que… ¡Allá voy!
Para hacer nuestro bizcocho necesitaremos:
- 2 ojos de rana roja y naranja.
- 4 yogures de limón.
- La hija morena de zapatero.
- 1 sombrero feo y otro bonito.
- Un puñado de historias para dormir. (Que para no dormir ya hay mucho fantasma suelto…)
- 1 Dolce & Gabanna sin graduar, negras.
- El peine de John Travolta.
- 2 cucharaditas de azúcar.
- Esencia de Plain White’s cuando sólo tú y yo sabíamos de su existencia.
- 1 chupa-chups por navidad.
- Hannah Montana y un par de exámenes de C.Naturales.
- 2 Plum cakes de chocolate.
- 2 sonrisas preciosas y media.
- El olor musical de Vetusta y Zahara.
- 3 ó 4 granos de sal.
- 1 Diseño de Grease en papel transparente.
- Todas las fiestas de Santibáñez.
- 6 ó 7 cachis de Ballantines-limón por el suelo, y otros 6 ó 7 compartidos.
- 2 billetes sólo de ida rumbo fuera de Benavente.
- ½ debate político (se puede aumentar si se desea muy picante)
- 2 kg de harina.
- 3 Pantalones de campana de pana marrón.
- AMELIE Y SU PEQUEÑA SONRISA
- 2 historias en las que Dorotea, Bizcocho, Ensaimada y Super héroe nunca comieron azúcar glass por dejar pasar sus desayunos.
- 3 temporadas de Gossip Girl subtitulada.
- Nada de sopa.
- 1 tarde de cartas en la pradera.
- 1 “Quinceañera en el suelo blandito de la mota”
- ? Deberes a carreras los domingos por la noche.
- 9 Lady Gaga y Alejandro.
- 2 Sándwiches con huevo.
- El zumo de 6 limones.
- Las cacas de los papás.
- 1 jodido piso que no llega… (¬¬)
- 1 Lectura de mano con tetuda incluida.
- Fotos en un espejo inclinado y entre rejas a gusto del consumidor.
- 20 ó 30 litros de leche.


A parte de eso, sólo se debe añadir la locura de dos revolucionarios asustadores en piscinas de fincas semidesiertas, en los cumpleaños de los 24 de Octubre.
Tras pelar la hija de Zapatero, y evitar que caigan pepitas del limón, introducimos todo en la batidora de Winnie de Pooh, nivel 6 durante 13 minutos, vertemos en el molde, y al horno; 120ºC hasta conseguir la textura deseada.


Espero que os guste la receta, y que me sigáis acompañando en la próxima edición, aquí, mañana a la misma hora, como siempre. Sois un público estupendo. Gracias.
PD: No olvidéis lavaros los pies siempre antes de poneros a cocinar.








Te quiero bizcochillo :)